Uno de los medicamentos más efectivos que hoy en día existen en la lucha contra el cáncer es el Tamoxifen, que se comercializa bajo los nombres de Nolvadex, Istubal y Valodex. Es el medicamento por excelencia en la lucha contra el cáncer de mama.

Como tantos otros, se descubrió en una investigación que nada tenía que ver con el cáncer: a finales de los años 50 un grupo de científicos del laboratorio ICI Pharmaceuticals investigaban la producción de una especie de “píldora del día después”. En 1962 sitentizaron el tamoxifen y trataron de patentarlo.

El medicamento se planteó como tratamiento de fertilidad y así comenzó a comercializarse en Reino Unido. En Estados Unidos sin embargo, se negaban a concederle la patente.

A comienzos de 1980 se estableció que el tamoxifen servía también contra los cánceres de mama bastante avanzados. Sin embargo este producto era uno más dentro de un amplio espectro de medicamentos disponibles.

Mientras continuaba la batalla legal por conseguir la patente en Estados Unidos, en Reino Unido se descubría que también era efectivo contra el cáncer de mama en las primeras fases de la enfermedad, dando excelentes resultados combinado con quimioterapia. Para llegar a la conclusión final de que era el medicamento más efectivo que existía contra este tipo de tumores.

Finalmente en 1998 se conseguía la patente en Estados Unidos, cuando la patente para el resto del mundo estaba a punto de expirar. No hay mal que por bien no venga, gracias a ese retraso AstraZeneca (antes ICI Pharmaceuticals) dispone de una patente con derechos de explotación para otros 17 años más.

Tratándose de un medicamento que genera unas ventas de 1.024 millones de dólares al año (según datos del 2001), los representantes de AstraZeneca pueden alegrarse de haber tenido tan malos abogados durante casi 20 años de juicios.